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El 4 de diciembre acaba el plazo legal para que los establecimientos, entornos, bienes y servicios se adapten y sean accesibles para todos

 

Lo que para algunos pasear por el Centro de Sevilla es algo agradable y sencillo para otros es un auténtico calvario. La Puerta de Jerez ha sido el punto de partida elegido para acompañar durante una jornada a Vicente, Ignacio Rosario, Manuel y José María, todas ellas personas que cuentan con alguna discapacidad física, sensorial o cognitiva. Durante el trayecto se ha podido comprobar que el corazón de la ciudad no está preparado para la accesibilidad. Así lo evidencian las numerosas barreras arquitectónicas a las que se enfrentan estos sevillanos en su día a día.

Sin embargo, a finales del 2013 entró en vigor la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad, un texto que daba de margen hasta el 4 de diciembre de este año para que establecimientos, entornos, bienes y servicios se adaptasen a todo lo que recoge la normativa, que no busca otra cosa que garantizar la accesibilidad universal de las personas con diversidad funcional. A punto de cumplirse el plazo legal, eso sigue siendo una quimera y la existencia de barreras es una evidencia innegable.

Son las 11 de la mañana y nos topamos con el primero de los obstáculos. Vicente Arroyo, de 51 años, tiene ceguera total desde los siete y le resulta complicado caminar por la Avenida de la Constitución con su bastón o su perro guía. No existen cambios de texturas en la calzada, por lo que no puede diferenciar entre el carril bici, la pista del tranvía y la zona peatonal. Para evitar esto, Vicente se arrima a la pared, pero está llena de trampas. «Los comercios ponen papeleras, expositores y letreros en sus puertas y en ocasiones nos caemos».

La accesibilidad universal es una condición «imprescindible» que deben cumplir los comercios y demás establecimientos abiertos al público para que éstos puedan ser utilizados por las personas con discapacidad de forma autónoma, segura y normalizada. «En dos semanas, todo, absolutamente todo, tiene que estar adaptado y no veo que haya intención alguna de cambiarse y es que tampoco creo que la sociedad sea consciente de ello», lamenta Vicente.

Un infierno

La Avenida de la Constitución, además, es «un infierno» para las personas con diversidad funcional auditiva y cognitiva. Ignacio Aguilar, de 45 años, cuenta con un 33 por ciento de discapacidad intelectual y asegura que las «pocas» señales de información de la vía no son comprensibles para él. «Tengo que entender estas imágenes con signos y dibujos más evidentes porque las que hay no las puedo interpretar y me vuelvo loco».

El paseo se interrumpe a escasos metros del inicio, en concreto, en la parada del tranvía que hay frente al Archivo de Indias. Se puede comprobar que es completamente accesible para personas con discapacidad física gracias a sus rampas y anchuras, sin embargo, deja mucho que desear para la visual y cognitiva. Ni Vicente ni Ignacio pudieron comprar un billete por más que lo intentaron.

La Avenida de la Constitución está llena de señales muy complicadas para personas con diversidad funcional auditiva y cognitiva

Este derecho es avalado en España por distintas normativas y sin embargo no se cumple, ni se sanciona. Rosario Jiménez, de 62 años, lleva toda su vida en una silla de ruedas y está cansada de no poder moverse como debería. «El que tiene en su mano la voluntad de cambiar las cosas no lo hace. Queda muy bonito decir que Sevilla será la mejor ciudad para que sea visitada el año que viene ¿Y qué ocurre con los turistas con discapacidad física?, ¿es Sevilla esa ciudad tan perfecta como quieren hacer creer nuestros poderes municipales?», se pregunta.

Llegamos a la Iglesia del Salvador. En la entrada de la misma existe una rampa empinada que sólo sirve para los pasos. Justo al lado, aparece un panel indicando que la entrada para las personas con discapacidad física se encuentra en un lateral previo aviso en la taquilla. «¿Cómo accedo a la taquilla con todos los escalones que hay?», critica Manuel Campos, de 35 años.

El joven sevillano tuvo un accidente de moto hace 12 que hizo que su vida cambiara por completo. «Los adoquines en las calzadas, los resaltos en las aceras, los peldaños, las estrecheces de las puertas en los propios ambulatorios, las diferentes alturas o los baños de los bares son nuestros problemas diarios».

Casi cuatro millones de personas con discapacidad manifiestan tener una movilidad, según la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que supone el 8,5 por ciento de la población española. De los cuales, el 69 por ciento tienen dificultades de acceso a actividades de ocio y culturales. Eso bien lo sabe José María García, de 24 años. Pone como ejemplo el Teatro Quintero de la calle Cuna. «No puedo ver ningún espectáculos. Este teatro al igual que otros y que lo cines no son accesibles porque es muy complicado el entendimiento verbal. Sin embargo, se solucionaría con unos amplificadores, como servicio», defiende.

Personas mayores

A este nicho de mercado se une el de las personas mayores que por razones de edad ven sus capacidades mermadas. Según el INE, el grupo de personas de más de 65 años representará en 2050 un 30,8 por ciento de la población, frente al 16,8 por ciento en 2005. «Está claro que hemos avanzado en temas de igualdad, sobre todo, en físicas, pero no en otras, y eso se olvida», explica Aurora Ortega, portavoz de la Asociación Eliminando Barreras y profesora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Edificación de la Universidad de Sevilla, al finalizar el recorrido en la Plaza de la Encarnación.

Todo los establecimientos, entornos, bienes y servicios realizados antes de 2013 están en la obligación de realizar los cambios oportunos según la ley, y todo lo posterior a esa fecha se debería aplicar desde el principio. «Las recientes reformas de la iglesia de San Luis o las obras emblemáticas de los últimos tiempos, como Las Setas o el CaixaForum, no lo cumplen, en su mayoría con respecto a las diversidades sensoriales y congnitivas».

La accesibilidad, dice además, es una oportunidad de negocio «porque si su comercio, hotel o restaurante no está adaptado, está actualmente perdiendo un gran número de clientes potenciales».

Las actuaciones

El Ayuntamiento de Sevilla, por su parte, a través de la Gerencia de Urbanismo, ha comenzado los trámites para contratar la elaboración de un Plan de Accesibilidad Universal que abarque al conjunto de la ciudad, parta del diagnóstico sobre «aquellas barreras que dificultan el tránsito de las personas con la movilidad reducida y determine el grado de prioridad de la actuación municipal para remediarlas».

Para el próximo año está previsto un programa sobrela vía pública con un presupuesto de 580.000 euros y también se han acelerado las tramitaciones de licencias para la instalaciones de ascensores. En cuanto a los transportes públicos, se va a llevar a cabo un plan de mejora en los autobuses de Tussam.

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